Hay historias que empiezan con un viaje.
Con una maleta llena de sueños. Con un abrazo suspendido en el aire mientras uno se aleja del aeropuerto.
Así comienza la historia de millones de colombianos que hoy viven en el exterior.
Personas que trabajan, estudian, emprenden, envían remesas, sostienen familias y llevan a Colombia en el corazón.
Pero también personas que, muchas veces, se han sentido solas.
Olvidadas.
Desconectadas de un país que aman, pero que no siempre las escucha.
Y un día, la diáspora dijo: ¡BASTA!
Ese día nació el Movimiento del Sombrero. Un movimiento que no nació en oficinas, sino en corazones.
En medio de ese cansancio colectivo, hubo una mujer que decidió escuchar.
Escuchar de verdad.
A la madre que no puede renovar el pasaporte de su hijo.
Al trabajador que envía remesas con sacrificio.
Al adulto mayor que quiere volver a casa.
Al estudiante que quiere empezar.